Centro de operaciones
Cambio. ¿Me copias? Emitiendo señal en estéreo…
Desde aquí, constipada la mitad del equipo y tras sobrevivir el inicio de semana ambas mitades, os presentamos nuestro centro de operaciones. A pesar de vivir en la misma casa, en realidad apenas tenemos contacto visual, mecanizados como estamos, cada cual frente a su pantalla de ordenador. Para celebrar esta excepción, tras engullir un pollo entero con sus correspondientes patatas y coca-cola – ahora que la otra mitad del equipo ha adquirido una flamante bicicleta y se dispone a quemar calorías para recibir el inminente buen tiempo – nos juntamos en el ala derecha, donde se toman las decisiones comunes y se discuten los proyectos del blog.
En este ala derecha, sede de Pauer, disfrutamos en el balcón de copiosos desayunos cuando el tiempo lo permite. Cuando no, los celebramos igualmente pasando un poco de frío. Mi hermana – Elia, que sabe mucho de esto – decía que hay que vestirse para el tiempo que uno desea, no para el que efectivamente hace. Y con esta filosofía nos encaramos con ilusión, pese al frío, a nuestro balcón, la vista sobre el parque por el que antes pasaba el muro y en el que ahora jugamos a ping – pong. A pocos metros de la antigua frontera que nos separaría del Berlín Occidental, se divisa Neukölln, el nuevo barrio de moda (Raúl, ¡Te has ido del Neukölln macarra y peligroso cuando empezaba a convertirse en un barrio cool!)
El ala izquierda es localmente conocida por su microclima polar. Sus dos paredes externas en una esquina del edificio combinados con la política aleatoria de cierre y apertura de la calefacción central la convierten en una zona gélida. Para adaptarse a tales condiciones Isma ha tenido que equiparse con una terna de cuatro mantas y concentración de jugador de ajedrez o de hockey. Se trata, pues, de la zona de reflexión entre escalofríos.
Quienes hayan visitado ya nuestras instalaciones (un saludo treptowiano) sabrán de qué hablamos y podrán dar fé del ambiente cordial y acogedor, incluso romántico.
Cambio y corto.
ya verán…dentro de poco Treptow va a ser el barrio más molón de Berlin…y vamos a tener que reservar mesas para poder comernos los Hühnchen mit Pommes en el Welt des Essens…
Kriss
Marzo 18, 2008 a 4:23 am
Me gusta el color magenta para el “usted está aquí” o más bien “nosotros estamos aquí”,’ la casa muy aparente y en primavera, con los árboles llenos de hojas tiene que ser muy acogedor (las palmeras de la calle Campanar no dan tanta vidilla). Por cierto, en ese rincón os cabe una falla ,para que no sigais buscando sitio.
En cuanto a eso de desayunar en manga corta en el balcón cayendo chuzos de punta, me parece una buena idea a la que puede que me apunte. Debe de ser la explicación a la aparición de las chanclas con calcetines.
Una curiosidad: el corazón…¿lo va pensando el de la bici o es de vuestro edificio?
Ana
Marzo 19, 2008 a 10:01 am
¿Cuándo vienes a comprobar el aspecto del barrio en primavera y a organizar la primera plantá berlinesa, entonces? Y a desayunar en el balcón con vistas…
El corazón lo piensan todos los que pasan por delante, aunque también pudo ser el banco, dibujando mensajitos en un cartón para invitarnos a tomar café y seducirnos, quitarse la mala fama y compensarnos por el cartel de neón que han colocado y que ilumina las noches con ese color tan extraño.
berlineandos
Marzo 19, 2008 a 10:24 am
¿Un banco? Yo creí aque era un ambulatorio.
A ver ese barrio vuestro tan molón sí que me gustaría antes de irme, si me dan la beca, lo que sería antes de noviembre. Llevaría unos buñuelos, pero dependo de los factores de siempre aunque el actual limitante es el dineiro. Y si nos organizamos María y yo…pues dependerá de que nos organicemos.
Ana
Marzo 21, 2008 a 11:15 am