Sobre la notación vectorial

De momento, esto es casi todo lo que hay, y lo que me impide tener la cabeza despejada de cualquier cosa que no requiera un cálculo previo de las leyes de flectores antes de entrar en materia. Si no viene usted con un cálculo de flectores como tarjeta de presentación, me temo que ahora mismo no le entenderé y tan sólo le veré mover los labios como un pez.

Este es el aspecto que presenta últimamente la mesa en la que estudio, en una sála de la universidad a la que tengo acceso desde que pertenezco a la ‘Prüfungskartei’. ‘Prüfungskartei’ significa que ahí recopilamos y ponemos a disposición de los demás estudiantes protocolos de los exámenes orales y a cambio tenemos una sala a la que podemos acceder las 24 horas equipada con los electrodomésticos básicos y una pequeña sala de estar – cafetería, una infrastructura compatible con los hábitos estudiantiles más nocturnos e irregulares imaginables.

Pese a lo académico de este tiempo y de la foto hay cosas interesantes que explicar. El libro rojo sobre la mesa es un prontuario, un libro de chuletas muy especial. Así como uno toma nota concisa y esmeradamente de las informaciones que conviene recordar de la materia que uno estudia, y así como algunos institutos publican prontuarios temáticos con la información práctica respecto a uno u otro ámbito, en Alemania se llevan estos mazacotes, verdaderos ‘libro de petete’ en los cuales la información recogida y sintetizada es la de la totalidad absoluta de la carrera. En este caso, pues, desde la reglas de derivación hasta el ciclo hidrológico pasando por el armado de piezas de hormigón. Y yo ya me lo he comprado; ¡ya no tengo que estudiar más!

isma

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3 Gedanken zu “Sobre la notación vectorial

  1. -vengo hablando de flectores—- Tendré que revisar que voy comentando por ahí porque percibo que he resultado borde o irónica en algún momento. En tal caso perdón que no fue mi intención. Si yo hubiese estudiado Caminos aún estaría con Fourier (algo que pillé de vuestras conversaciones). Acuérdate que he estudiado la misma carrera que Anita Obregón!! Por cierto…muy chulo el dibujo de la silla pero si se sientan se caen, yo le pondría otra pata. Hablando de patas…este año se llevan los zapatos de tacón sin tacón—–sigo halbando de flectores—–

  2. No te preocupes, la silla está apoyada en otra subestructura más segura, que, al contrario que la silla, no está sometida a efectos de segundo orden. Pero es más entretenido ver así las cosas. En estructuras en Valencia tuve un examen en el que había que averiguar si Indiana Jones lograba cruzar un precipicio, con su correspondiente continuación en Septiembre, donde me quité definitivamente la asignatura. Ahora toca convalidarla para los alemanes. La solución era que el pobre Indy tenía que colocar el tablón de canto para que aguantase su peso al pisarla. Los ingenieros, en el fondo, casi siempre pisan ellos mismo la realidad sólo de puntillas.

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